Cuando la UE se desvía en la crisis entre Marruecos y España

RUE20 ESPAÑOL / RABAT – MAP

Por Adil ZAARI JABIRI.

La Unión Europea (UE), cuyo aparato diplomático, aunque poco influyente en la política internacional, acaba de incrustarse en la crisis entre Madrid y Rabat, no para denunciar la acogida de un criminal de guerra en territorio europeo, sino para defender «la europeidad» de los presidios marroquíes ocupados de Sebta y Melilia.

En una extraña salida mediática en la radio española, el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, acusó a Marruecos de «chantajear» a Europa, con migración interpuesta.

«Ceuta es Europa, esta frontera es una frontera europea y lo que está sucediendo allí no es el problema de Madrid, es el problema de todos los europeos», afirmó.

Si viene a validar una supervivencia del pasado colonial que Europa sigue defendiendo firmemente mientras estamos en el siglo XXI, esta sorprendente declaración refleja un sentimiento apenas velado de superioridad y arrogancia de la UE en su política exterior con «terceros países».

Esta salida también demuestra lo frágil y miope que es Europa cuando se trata de tomar posición en cuestiones tan cruciales como la migración o la seguridad. Ayer fue con Turquía y Rusia. Hoy es el turno de Marruecos de sufrir las frustraciones de una Europa incompetente y en pérdida de puntos de referencia.

La declaración del responsable europeo muestra también cómo la UE, enredada en pequeños cálculos políticos, puede olvidar en una fracción de segundo los esfuerzos de Marruecos en la gestión de la crisis migratoria hecha con espíritu de responsabilidad, de serenidad y de lealtad hacia sus socios. España y Europa no pueden decir lo mismo.

Schinas olvida reconocer también que si la problemática migratoria persiste todavía y desde hace varios años con centenares de muertos y tantos náufragos en el Mediterráneo, es en primer lugar debido a los fracasos sucesivos de la UE de encontrar soluciones globales, concertadas y sostenibles con los países emisores y de tránsito.

La migración es un asunto serio. No se trata de dar dinero a los lanzapiedras o de exportar un problema que en primer lugar sigue siendo europeo. Europa no puede erigir un muro a su alrededor y pasar la patata caliente a los «terceros países». La idea de la «fortaleza» Europa, querida por la extrema derecha xenófoba y racista, parece tener eco en Bruselas.

El vicepresidente de la Comisión Europea también aludió a la «instrumentalización» de la cuestión migratoria por parte de Marruecos, ignorando los esfuerzos sostenidos e incansables del Reino en el ámbito de la lucha contra la inmigración clandestina.

El mismo olvida una vez más que Marruecos es un país soberano y que no es el gendarme de Europa.

Schinas ignora o finge ignorar que Marruecos fue el primer país de la región en adoptar una política migratoria nacional que ha ahorrado a Europa el «peso» de hacerse cargo de miles de migrantes, especialmente los subsaharianos, que hoy están perfectamente integrados en el tejido económico y social del Reino sin discriminación alguna, al igual que los nacionales.

Esta exitosa política migratoria ha valido a Marruecos un puesto de liderazgo a nivel africano y en el Mediterráneo. La visión regional y continental del Reino converge con su compromiso internacional como actor dinámico y solidario en este ámbito.

Cabe recordar que el Reino acogió en diciembre de 2018 la Conferencia Internacional sobre Migración de las Naciones Unidas, que aprobó el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Y no es este Marruecos, responsable, comprometido y asociado al más alto nivel en la búsqueda de soluciones y compromisos innovadores en la reflexión y la gestión mundiales de esta problemática el que va a «instrumentalizar» a los migrantes y arrojar a sus nacionales al mar por capricho o por despecho para burlarse de un país vecino. En cambio, Marruecos recordará que la UE, complaciente y frígida, ha sido incapaz de pronunciarse sobre la acogida por España de un criminal de guerra en su territorio.

En cuanto a la comunidad internacional, tiene derecho a preguntarse por qué este notorio criminal, que es objeto de una orden de detención europea, es acogido como un VIP en tierra europea, mientras que miles de refugiados que huyen de la pobreza, el hambre y las guerras, están abandonados en el mar?

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